LAS COORDENADAS DEL MEJOR CAMBIO: El cambio, 1ª y 2ª coordenada.

por / jueves, 14 diciembre 2017 / Publicado enLas coordenadas del mejor cambio

Todo cambio es el resultado de una alteración en lo establecido, en la situación ordinaria, en el sistema conocido.

Se produce un cambio cuando se crea algo nuevo, cuando algo se transforma por la entrada de nueva información. Cuando el sistema afectado pasa por un proceso de integración, ajuste e intercambio de la nueva información, empieza el proceso de cambio, de transformación que nos lleva a nuevos modos de actuación.

Esta información de entrada a veces puede colapsar el sistema, ser un elemento disruptivo, inesperado, sorprendente que exige movimientos inteligentes y rápidos del sistema para rehacerse, para asimilar la nueva información y mantenerse vivo. En este caso los elementos del sistema no son conscientes de la nueva información, no la controlan, no la prevén, esta información adviene sin su participación y descoloca. Cuando esto sucede  en el ámbito psicológico hablamos de traumas.

A veces las acciones que impactan al sistema no se ajustan a las condiciones del sistema, lo presionan, generando tensiones, frustraciones, por ejemplo cuando la respuesta del sistema se debe a algo que se ha impuesto.

El cambio también puede ser rítmico, respetuoso con las condiciones internas del sistema y con la fase de su crecimiento. Esto exige una comprensión del sentido y finalidad del sistema, de su singularidad, de su historia, de sus recursos, de su potencial.

Un cambio se produce cuando nuevos inputs entran y se procesan en el sistema existente, cuando se activa la tendencia del sistema a auto organizarse. Esta nueva información ha de incorporarse, produciendo movimientos de antiguas rutinas y patrones de funcionamiento que han llegado a su límite.

Un cambio conlleva siempre un movimiento.

A veces el sistema ha llegado a un nivel estático que cierra posibilidades a lo nuevo, cierra espacios para que entre nueva información, nuevas percepciones y manifiesta resistencias, a veces muy consolidadas.

 

Ante lo nuevo el sistema moviliza resistencias para mantener un determinado equilibrio.

 

 1ª COORDENADA: RECONOCER LA NECESIDAD DEL CAMBIO. ¿Qué ha llegado al tope en mi vida personal?

 

¿CUÁNDO SE NECESITA UN CAMBIO?

Se quiere un cambio cuando los modos de vida personal,  social, cultural, planetario ya no se pueden mantener, cuando han llegado al final. Cuando aquello que nos funcionaba ya no nos no funciona igual, ya no nos proporciona tranquilidad, ya no nos beneficia.

Queremos un cambio cuando entra en crisis aquello que no nos funciona más.*

Cuando las formas personales, sociales se hacen insostenibles.*

Cuando algo que ha funcionado no se sostiene por más tiempo. Esto puede deberse a que sus efectos colaterales son muy  negativos y causan sufrimiento, o cuando su propósito ya no es válido.

  • ¿Qué ha llegado al límite? ¿En qué áreas?
  • ¿Cuáles son los puntos de no retorno?

Queremos un cambio cuando nos damos cuenta que la vida sigue adelante, que todo cambia y nosotros seguimos igual, que nuestros modos de vida ya no son adecuados y que es en vano esperar a que las cosas sean como antes.

Queremos un cambio cuando vemos que no podemos retroceder, que intentar ir al pasado es inútil, que este es irreversible, que ya no existe.

Queremos un cambio cuando somos conscientes que las viejas fórmulas del pasado ya no nos valen y que el empeño en mantenerlas tiene un coste emocional alto.

Queremos un cambio en  momentos cruciales de nuestras vidas en que debemos hacer elecciones, apostar por lo nuevo.

Queremos un cambio cuando somos conscientes que  no podemos parar el cambio, que no podemos detener el movimiento de la vida, su fuerza, su impulso.

*Estas frases están inspiradas en la lectura del libro La Verdad Profunda de Gregg Braden).

 

2ª COORDENADA: ASENTIR LA SITUACIÓN DE PARTIDA TAL COMO ES.

¿Qué tanto esfuerzo hago para no ver aquello que hay que cambiar?

La necesidad del cambio surge de un  proceso en que nos hemos  ido preparando para ver. Esa capacidad de ver es el resultado de un trabajo laborioso de la conciencia individual y colectiva.

Sin saberlo, cada día nos entrenamos para ver. Aprendemos a ver, a darnos cuenta de lo que hay que cambiar para tener una vida plena. La vida es nuestra maestra, nuestra entrenadora. A veces este proceso para ver aquello que necesitamos cambiar es un proceso lento, pues nos empeñamos en repetir patrones de comportamiento que ya no son inteligentemente adaptativos, que han perdido vigencia y son viejos esquemas que no nos ayudan a responder eficazmente  a las cosas nuevas del  presente.

Todo cambio es un reto y como reto conlleva un aprendizaje.

La tendencia habitual cuando reconocemos lo que queremos cambiar es juzgar negativamente y rechazar eso que queremos cambiar.

Cuando entramos en juicios de valor perdemos la oportunidad de aprender de las cosas que repetimos y queremos cambiar.

Si nuestra energía y atención están enfocadas en juzgar, no queda energía para el aprendizaje. Nuestro reto es invertir  la atención, utilizar la energía para aprender lo nuevo, para clarificar el camino y dar los primeros pasos hacia adelante.

Una vez que hemos admitido la necesidad de un cambio, es más útil mirar sin juzgar, sin reprochar, ver la situación de partida con una mirada amplia, sin juicios que estrechen la visión.

Un gran paso para iniciar un cambio consiste en asentir la realidad tal como es.

Asentir nos da fuerza para emprender el cambio.

Emprender el camino del cambio pasa por consensuar con el pasado, en  llegar a acuerdos.

La tarea en este momento es dejar de luchar con el pasado. Este primer paso es ya un primer cambio.

Sin juicios de valor, miramos atrás para extraer las lecciones aprendidas e identificar los recursos que nos fueron útiles.

Estos recursos están enriquecidos en el presente gracias a la experiencia del ayer.

Por: Marta Lucía Ocampo. 

 

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